
Cada 26 de enero se celebra en México el Día Nacional de la Educación Ambiental, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de formar ciudadanos informados, críticos y comprometidos con el cuidado del medio ambiente. Esta conmemoración nació en 1992 como una iniciativa para fortalecer la cultura ambiental en todos los niveles educativos y sociales del país.
La educación ambiental va mucho más allá de transmitir conocimientos teóricos sobre el cambio climático, la biodiversidad o los recursos naturales. Se trata de fomentar una actitud activa frente a los retos que enfrenta el planeta, impulsando prácticas sostenibles desde la infancia y creando espacios de diálogo en las comunidades, las escuelas y los lugares de trabajo. En este sentido, el 26 de enero representa una oportunidad para reflexionar sobre lo que se ha logrado y lo que aún queda por hacer.
A lo largo del país, esta jornada suele incluir actividades como talleres escolares, campañas de reforestación, jornadas de limpieza, concursos de reciclaje y charlas en museos o centros comunitarios. También se promueven materiales didácticos y estrategias educativas que integran el enfoque ambiental en materias como ciencias, geografía, ética o tecnología.
Uno de los grandes desafíos actuales es adaptar la educación ambiental a las nuevas generaciones digitales. Esto implica aprovechar herramientas como plataformas virtuales, redes sociales y tecnologías inmersivas para conectar a niños y jóvenes con la realidad ambiental que los rodea. Al mismo tiempo, es clave involucrar al sector privado, a las universidades y a los gobiernos locales como aliados permanentes en esta tarea.
